Tenha acesso completo ao Stoodi

Assine o Stoodi e prepare-se para o ENEM com nossos conteúdos exclusivos!

MACKENZIE 2012

¡Atención, atención!

La pareja joven brasileña, con aire de clase media alta, entró en el ascensor de mi hotel en Buenos Aires y ni él ni ella advirtieron mi presencia o la consideraron digna de un saludo. Él consultaba su Blackberry. Ella hablaba rápido por el iPhone, al tiempo que empujaba el carrito en el que iba un bebé de espléndidos CARRILLOS rosados mordiendo un chupete. Además de morder el chupete, el bebé movía con rapidez experta un gordo dedo índice sobre la pantalla de un iPad en el que se agitaban a toda velocidad los monigotes de un juego de dibujos animados. La familia entera ignoraba con el mismo éxito el mundo exterior y cada uno andaba sumergido en el suyo propio.

 

(...)

 

Y no sólo sus voces en un teléfono móvil, ni sus palabras o sus exclamaciones escritas en un mensaje electrónico: la variedad casi infinita de matices que caben en la mirada, en los gestos, en la voz, en la actitud, en la plena presencia. Ese bebé del ascensor de Buenos Aires movía su dedo sobre la pantalla dócil y colorida del iPad con mucha más destreza que yo, el hombre canoso del siglo pasado que los miraba con tanto estupor a él y a sus padres. Pero no creo que mi queja sea solo la de alguien que se hace mayor y empieza a no reconocerse en el mundo en que vive. El cerebro humano es una formidable ventaja para la supervivencia porque evolucionó hasta convertirse en una máquina perfecta de prestar atención. Pero se trata de una máquina que necesita ser continuamente adiestrada en el conocimiento tangible del mundo real. (…) Quizá ese bebé brasileño será más inteligente y más feliz si sus padres dejan un rato el iPhone y el Blackberry y guardan el iPad y se sientan junto a su cama cada noche para contarle un cuento.

Extraído y adaptado de Muy Interesante - julio de 2011 - Antonio Muñoz Molina

 

Según el texto, se puede afirmar que:

Escolha uma das alternativas.